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[Barco cayendo]

  • Teodora: ¡A toda velocidad!
  • Leo: Muchas felicidades, oficial obvia. Te voy a ascender a capitana…
  • Teodora: Claro que lo merezco. Voy a bajar.
  • Don Andrés: ¡Luz celestial! ¿No puedes mover ese aparato más rápido? Cuando era joven, podía operar una fragua haciendo malabares.
  • Alebrije: ¿Por qué no podemos mantenernos en vuelo con dos bolsas de gas gigantes a bordo?

[Teodora infla el globo del barco salvándolo de estrellarse]

  • Don Andrés: ¡Llegamos intactos!
  • Alebrije: Esto... no parece Japón.
  • Teodora: Bueno, yo creo que estamos mejorando en esto.
  • Leo: ¿Cómo vamos a poder encontrar la Hermandad si ni siquiera nos ayudas a aterrizar el barco?
  • Alebrije: [A Teodora] ¿Por qué no le dijiste que salvaste el barco?
  • Teodora: Es más gracioso así. Y se ha portado como un cretino.
  • Leo: La brújula dijo que aquí debía estar pasando algo sobrenatural.
  • Don Andrés: Todo se ve normal.
  • Teodora: Qué aburrimiento. Por allá hay un tipo viendo cuajar el queso, y aquellos tres están viendo cómo seca la pintura.
  • Niños pueblerinos: [Viendo la pintura] ¡Sí!
  • Alebrije: ¿No sienten olor a sopa?
  • Teodora: Para nada…
  • Pastor Aldo: ¿Quién eres tú?

[Teodora asustada]

  • Teodora: ¡No hagas eso!
  • Pastor Aldo: Me llamo Aldo. Soy un pastor.
  • Leo: Espera, ¿puedes ver fantasmas?
  • Pastor Aldo: Ah sí, aquí estamos acostumbrados a las cosas extrañas.
  • Leo: ¡Lo sabía!
  • Pastor Aldo: Se averió el telar de la señorita Dimitri… el techo de la señora Potenza tiene goteras… hay una ciudad fantasma. Una oveja me pateó una vez…
  • Leo: Espera. Retrocede.
  • Pastor Aldo: La oveja me pateó justo en el...
  • Leo: ¡No! una antes.
  • Pastor Aldo: ¿La ciudad fantasma?
  • Leo: Exactamente.

  • Teodora: ¡Ah sí! qué bueno que le hicimos caso a un pastorcito pueblerino totalmente genuino.
  • Leo: Miren. Algo está pasando. ¡Algo grande!
  • Soldado romano: Aléjense, viajeros. Somos la Escolta Auxillia Trece. La legión romana local, sirviendo con orgullo a Pompeya y poblaciones cercanas para la eternidad. Les pedimos que se... vayan. No queremos obligarlos. Pero podríamos. Somos fuertes y masculinos sin duda…
  • Leo: Veo que tienen miedo.
  • Soldado romano: No, claro que no.

[Alebrije lamiendo una lanza]

  • Soldado romano: ¡No toques nuestras lanzas, demonio!
  • Soldado romano: ¿Son fantasmas?
  • Don Andrés: Pues, desde luego que sí. Y por tu armadura, yo diría que llevas muerto al menos unos mil años.
  • Soldado romano: Desde que el volcán hizo erupción.
  • Leo: ¿Ese es el monte Vesubio? Vaya... Hay que... ¡Wow! He visto dibujos, pero... pero… es tan majestuoso.
  • Soldado romano: Sí, nos mató a todos, pero qué bueno que te gusta. ¡No hay peligro, habitantes! ¡son fantasmas! ¡pueden salir!
  • Alcalde de Pompeya: Hace mucho tiempo que Pompeya no tenía visitantes. ¡Esto amerita una celebración! ¡Una verdadera bacanal!
  • Teodora: ¡Uy, siempre quise ir a una fiesta de togas!
  • Alcalde de Pompeya: Solamente hay una regla en nuestra bella ciudad. Nadie debe entrar a la boca del Vesubio, porque eso trae la perdición. Pero parecen buenas personas. No me preocupa.

  • Alcalde de Pompeya: Amigos, romanos, gente del campo... ser un fantasma es por su naturaleza, una experiencia individual. Pero las circunstancias de la caída de nuestra ciudad, hicieron que a ninguno de nosotros le faltara compañía. Como partimos juntos, siempre nos haremos compañía. Así que, ¡a beber!

[Leo intentando comer comida fantasma]

  • Leo: Cuando los piratas naufragaban, al menos tenían la opción del canibalismo.
  • Don Andrés: Pero recuerdo que había unas galletas en el barco.
  • Alebrije: ¡Ya no!
  • Leo: En casa, dejábamos comida para los muertos una vez al año el Día de Muertos. Nunca se me ocurrió preguntarles si podían comerla realmente.
  • Don Andrés: ¡Ah sí! no nos hace falta, pero cuando la comida queda expuesta mucho tiempo las sobras se vuelven comida fantasma, como esta. Las mejores épocas.
  • Leo: Eso me hace sentir mejor. Pero todavía tengo hambre… ¿Y qué es lo que los pone tan nerviosos? ¿a qué le puede temer una ciudad llena de fantasmas?
  • Alcalde de Pompeya: Ah, no hablemos de ese tema. Es una fiesta, Leo.
  • Don Andrés: Recuerdo haber pintado un túnel falso en una roca como trampa, sólo que yo fui el que se estampó de frente con ella.
  • Teodora: Relájate, es una fiesta.

  • Leo: Bacanal mugrosa. [Imitando a Teodora] “Relájate, es una fiesta”.

[Enojándose con una columna] [Hablando con una oveja]

  • Leo: ¿Qué tal amiga?
  • Leo: ¡Hey! ¡Shuu!

[Golpe de la oveja]

  • Leo: Au. ¿Aldo? ¡Aldo! ¡Aldo, espera!

[Aldo entrando en la boca de la cueva y Leo siguiéndolo] [Grito]

  • Alcalde de Pompeya: ¡Te dije que no entraras en la boca de la cueva! Ahora se llevará a uno de nosotros. Me has arruinado, muchacho.
  • Leo: Oiga pero yo no fui. Se lo juro. Fue...
  • Alcalde de Pompeya: ¡Sálvate, muchacho!
  • Leo: ¡Enciende! ¿gobernador?

[Leo observa al alcalde convertido en piedra]


  • Pompeyanos: ¿Cómo pudo pasarle esto? era tan buen alcalde. ¡No! ¡no puede ser! ¡no puedo creerlo!
  • Leo: Debe haber alguna forma de salvarlo. Tenemos que hacer algo.
  • Soldado romano: Ya no hay nada que hacer, más que recordarlo. Pero eso es lo que los fantasmas hacen mejor.

[Estatua de piedra disolviéndose]

  • Teodora: ¿Qué le pasó?
  • Soldado romano: Cuando ella te convierte en piedra, la luz del sol es el final. Al tocarte, te conviertes en ceniza.
  • Don Andrés: ¿Ella? ya es momento de que nos cuenten la historia, jovencito.
  • Soldado romano: Que así sea. Todo es culpa de Perseo. Desafiado a destruir a la Gorgona Medusa, juntó muchas armas. De Zeus, una espada de adamantita. De Hermes, sandalias aladas para volar. De Atenea, un escudo de bronce pulido. Enfrentó a la criatura con valor dándole la espalda, pero usando el reflejo de su escudo, la decapitó. Y entonces, fue cuando comenzaron los problemas. Medusa convertía a los humanos en piedra cuando estaba viva, pero cuando se convirtió en fantasma podía convertir a los fantasmas en piedra. Cuando trajimos los mitos griegos a Roma, también trajimos a sus monstruos. Muchos grandes guerreros intentaron vencer al fantasma de Medusa. Todos fracasaron. Se oculta allá, en una guarida volcánica secreta. Pompeya es el campo de caza de Medusa.
  • Leo: ¿Y ustedes dejan que ella los convierta en piedra?
  • Soldado romano: Hicimos un pacto. Antes le ofrecíamos un sacrificio una vez al año, pero luego no los aceptó. No hemos enviado a un campeón en muchísimo tiempo.
  • Teodora: Bueno, hay que resolverlo ¡podemos engañarla!
  • Soldado romano: Cuando Perseo la enfrentó, tenía las armas de los dioses.
  • Teodora: Sí, pero la verdad no necesitaba ninguna de ellas. Se acabará esta noche, ya tengo un plan.

  • Don Andrés: ¡El monstruo vino y los niños asustados gritaron, dijeron algo algo aslgo y luego todos se callaron!
  • Leo: Don Andrés es bastante bueno para esto de la distracción. Seguro la mitad de Italia puede oírlo.
  • Alebrije: Le dije que fuera lo más silencioso posible.
  • Don Andrés: ¡Dijeron que un caballo el debía cabalgar, pero era un tonto y no lo pudo domar!
  • Alebrije: ¡Ésa es su modalidad de sigilo!
  • Leo: ¿Segura que va a funcionar? No podemos decapitarla como Perseo ¿cómo se mata a un fantasma?
  • Alebrije: Tiene razón. Rindámonos.
  • Teodora: ¡No! porque sabemos que sí se puede. Medusa mata fantasmas, ¿verdad? va a probar su propia medicina y pum, será una estatua.
  • Leo: Por eso la trampa de espejos.
  • Teodora: ¡Por eso! exacto.
  • Alebrije: ¿Crees que Medusa fantasma sólo convierte en piedra a fantasmas?
  • Teodora: Sí. El soldado dijo que ése era el trato. Ya no puede atacar a humanos.
  • Alebrije: ¿Y por qué está allá Don Andrés? ¿eh? ¿eh? ¡¿EH?!
  • Teodora: ¡Yo nunca dije que el plan fuera perfecto!
  • Leo: Sí lo dijiste.
  • Alebrije: Lo dijiste exáctamente cinco veces.

[Flashback]

  • Teodora: ¡Éste es el plan perfecto! ¡es perfecto! ¡perfecto! ¡perfecto! ¡PERFECTO!

[Fin del flashback]

  • Leo: Ni siquiera sabemos si el reflejo funciona. La debilidad del Demonio de Jersey era el hierro. ¿que tal si el escudo de Perseo funcionó porque Medusa el alérgica al bronce?
  • Teodora: No te pongas nervioso.
  • Leo: ¿Tenemos bronce? Se acabó. Estamos fritos.
  • Teodora: Relájate. ¿Muchachos?
  • Admiradores: ¿Sí Teodora?
  • Teodora: ¿Tenemos los espejos de bronce en la trampa?
  • Admirador: Sí. Yo los puse. ¡Cásate conmigo y viviremos en el campo!

[Medusa asechando]

  • Don Andrés: ¿Qué fue eso? ¿hola?
  • Don Andrés: Supongo que sólo es mi imaginación.
  • Don Andrés: [Grito] ¡Atrás, demonio maldito! ¡Atrás!
  • Teodora: ¡Ahora!
  • Leo: ¡Ay no!

[Medusa convirtiendo a todos en piedra]

  • Pompeyanos: ¡Corran!
  • Alebrije: ¡Don Andrés!
  • Soldado romano: Esto es para lo que entrenamos, soldados. ¡Por Roma!
  • Soldado romano: Nuevo plan: ¡corran por su vida espectral!

[Medusa convirtiendo a todos en piedra]

  • Teodora: ¡No! ¡no! ¡no! ¡no!
  • Alebrije: ¡Don Andrés!
  • Leo: ¡Miren!
  • Teodora: ¡NO!
  • Leo: ¿Don Andrés?

[Todo mundo convertido en piedra]

  • Teodora: ¡No! ¡no! ¡no! ¿por qué mis preciosos?
  • Alebrije: Oigan, Don Andrés está congelado.
  • Teodora: ¡Y mis preciosos!
  • Leo: ¿Que nunca te cansas?
  • Teodora: Sobrellevo el dolor con humor.
  • Alebrije: Amigos, hay que cubrir las estatuas antes de que salga el sol y convierta a nuestro Don Andrés en ceniza.
  • Leo: [A Teodora] Sé por qué estoy aquí. Sé por qué Alebrije está aquí, lo que él aporta al equipo. ¡Hasta Don Andrés se esfuerza! ¿Qué es lo que tú has aportado? ¡tu supuesto plan lo convirtió en una decoración de jardín y a ti ni siquiera te importa!
  • Teodora: ¡Tú no sabes nada sobre mí! [Cachetada]
  • Alebrije: Ella no es buena hablando Leo.
  • Leo: Claro que lo es. De hecho nunca deja de hablar.
  • Alebrije: Ah bueno, sí. Siempre grita, chilla, susurra, parlotea y charla, pero es que no habla demasiado, no es muy buena para anunciar cuando ha hecho algo bueno.
  • Leo: Ajá, claro.
  • Alebrije: ¿Acaso sabías que salvó el barco ayer?

  • Leo: ¡Teodora! ¡Teodora! ¿Teodora?
  • Leo: ¿Aldo? ¿Qué estás haciendo aquí?
  • Aldo: Si buscas a tu amiga, fue a la cima del volcán.
  • Leo: ¿Qué hizo?

  • Leo: ¡Alebrije, Teodora subió a la cueva a enfrentar a Medusa!
  • Alebrije: ¿Qué? ¡está loca de remate!
  • Teodora: Ay no, esto es mi culpa, Alebrije. ¿Puedes seguir con esto mientras voy por ella?
  • Alebrije: Claro que sí, Leo. Yo me encargo.

[Grito en la entrada de la cueva]

  • Leo: Creo que solo es una alarma.

[Viendo una estatua]

  • Leo: Y él no pudo vencerla, qué presión.
  • Leo: ¡Sé que no puedes lastimarme! ¡soy humano!

[Dardos siendo lanzados]

  • Teodora: [Salvando a Leo] ¡Aquí!
  • Leo: Creo que alguien pisó alguna trampa.
  • Teodora: Supongo que fue alguien que es tangible.
  • Leo: ¿Calaveras de fantasmas? ¡no son de fantasmas, no son de fantasmas!
  • Teodora: Creo que la jaula es para los visitantes humanos. Sus precauciones son admirables.
  • Leo: Creo que ya sé por qué la trampa de espejos no funcionó. Usamos espejos reales. Medusa es un fantasma.
  • Leo: ¡Leo! No quiero interrumpirte, pero...
  • Leo: ¡Lava!
  • Teodora: Hay una palanca para detener la jaula. Sólo hay un problema.

[Estatuas descubriéndose]

  • Alebrije: ¡No puede ser!
  • Alebrije: Listo, sí, ya está.

[Estatuas descubriéndose de nuevo]


  • Leo: ¡Tú puedes! continúa, te estás acercando. Relájate, no abras los ojos y estarás bien. ¡Pero date prisa!
  • Leo: ¡Cuando quieras Teodora!

[Flash de celular] [Palanca levantada]

  • Leo: ¡Oye Teodora, cuidado!
  • Teodora: ¿Sabes lo que nunca tuvo Perseo? ¡una selfie de combate!

[Mostrando a Medusa su propia foto y convirtiéndose en piedra]


  • Alebrije: ¡Ay no!

[Estatuas volviendo a la normalidad]

  • Pompeyanos: ¡Regresamos!
  • Don Andrés: ¡Ay Dios no! ¡no me avientes las serpientes ni me dejes congelado! ¡es demasiado, ay Dios bendito…!
  • Alebrije: Ya pasó, ya pasó, tranquilo.

  • Leo: Me quedó una duda, ¿por qué tú no te convertiste en piedra?
  • Teodora: Su poder no debe funcionar con la perfección.
  • Leo: Claro… me alegra mucho que el pastor me haya dicho en dónde estabas.
  • Teodora: Yo solo fui a la cueva porque él me dijo que tú habías ido.

[Aldo conviertiénsose en Baba Yaga]

  • Baba Yaga: [Riendo]